Cúpula, bóveda y arco

Cúpula, bóveda y arco: antecedentes, Mesopotamia, Helenismo aparece arco y bóveda, pero pocas veces llegando a Apolo en Dídima, 3er estructura. Aprendiendo de aristas, 4º será Roma dentro de la Antigüedad la artífice de la ejecución en obra de arco, bóveda y cúpula autentica, frente a Tesoro de Atreo. Arco: tan pesada como la romana. El dintel sería muy vulnerable a los grandes pesos que caerían sobre él, sobre las partes superiores. Peligrando con fracturarse, en cambio el arco desplaza a los pilares o muros los pesos vertientes superiores, hacia los extremos o pilares.

Además de solidez constructiva el arco posibilita expresión comunicativa frente al dintel. Se utilizó en la arquitectura funcional, o en la singular o representativa que no fuera religiosa. El arco apoya en pilar o muro, y rarísima vez en columna. Los romanos generaron numerosos arcos, siempre de medio punto. Cúpula: esférica o semiesférica, variantes como la gajinada que recurre a nervios que la dan aspecto de gajos de naranja como la bóveda, la cúpula recurrió a nervios de ladrillo y arcos de descarga también en ladrillo, que permanecían ocultos dentro del casco de hormigón, pero también ocultos bajo el revestimiento noble. Cúpulas y bóvedas crean una nueva espacialidad mucho más artística y evolucionada que la de Grecia y Egipto. Revestimiento: dada la pobreza de los materiales (ladrillo, hormigón) en las obras representativas sintieron necesidad de aparentar, genera lujo y por consiguiente revestir con materiales más nobles, mármol y ladrillos esmaltados, sobre todo. A diferencia de Grecia encontramos un divorcio entre materiales constructivos que componen el muro y la cubierta y materiales de revestimiento que solo embellecen y ennoblecen.